Potenciamos procesos de toma de decisiones y gestión, para llegar a Soluciones Exitosas, en temas de Marcas, Económicos y Patrimoniales.

Cuando el sentido se rompe. IA, trabajo y la urgencia de reorganizarnos

No es la IA lo que más miedo genera.
Es la sensación de que lo que antes daba sentido ya no alcanza.

En estos días, Tony Robbins está dando un seminario global gratuito llamado Time to Rise.
Más allá del evento, en entrevistas recientes viene señalando algo clave: el avance acelerado de la inteligencia artificial impacta directamente en la identidad de las personas, históricamente asociada al trabajo, y ese quiebre puede traducirse en mayor violencia social.

Que una figura masiva, vinculada al rendimiento y la motivación, esté hablando de identidad y violencia no es un dato menor. Es una señal.
Cuando estos temas llegan al mainstream, el problema deja de ser individual: es cultural.

El desafío no es la IA.

El problema no es perder el trabajo.
El problema aparece cuando los marcos de sentido se rompen más rápido de lo que las personas pueden reorganizarse y reconfigurar el sentido.

Durante décadas, el trabajo fue mucho más que un medio de subsistencia: fue identidad, pertenencia, valor social, dirección.
Cuando ese eje se mueve —o se desarma— aparecen la ansiedad, la frustración y la desorientación.

Pero no todos los contextos atraviesan este proceso de la misma manera.

Muchos enfoques globales están pensados para personas con alto margen de maniobra: recursos, redes, tiempo y posibilidad real de reinventarse.
En otros contextos, como el nuestro, la identidad laboral pesa más, el colchón es menor y el cambio suele vivirse más como amenaza que como oportunidad.
Acá, la épica sola no alcanza.

En este punto resulta interesante cómo Robbins plantea la integración, usando los distintos estados del tiempo como hilo conductor.

¿Cuál es tu estado actual? (presente)
¿Cuál es tu historia? (pasado)
Recién entonces, pensar estrategias para construir futuro.

Ese orden no es menor.
Sin integración, cualquier cambio se vuelve frágil.

Por eso, trabajar en el marco de Clínica de Ideas pone el foco en gestionar el cambio y la innovación desde otro lugar: recuperar protagonismo, reorganizar recursos y reconfigurar el sentido para llegar a soluciones reales.

El trabajo empieza cuando pasamos del impacto inicial a la integración del conocimiento:
leer el contexto con criterio, entender qué está cambiando, qué modelos dejaron de funcionar y cómo diseñar nuevas formas de hacer y de relacionarse.

Cambiar no es adaptarse a cualquier cosa.
Cambiar, hoy, es reconfigurar el sentido.

Reordenar prioridades.
Tender puentes entre disciplinas, generaciones, tecnología y vida cotidiana.
Integrar la IA como herramienta, no como reemplazo del criterio humano.

Sin integración del conocimiento, no hay cambio real.
Solo desgaste y maquillaje.

Lo visible nace de lo invisible, y ambos se gestionan de manera diferente.

Tal vez el verdadero desafío no sea adaptarnos a la IA,
sino animarnos a reorganizar los recursos y reconfigurar el sentido
antes de que otros lo hagan por nosotros.

LinkedIn
LinkedIn
Share