Potenciamos procesos de toma de decisiones y gestión, para llegar a Soluciones Exitosas, en temas de Marcas, Económicos y Patrimoniales.

La IA como herramienta de diagnóstico social. Un error ontológico.

Hoy el mundo está partido en dos: unos obsesionados con las «fallas» de la IA (los sesgos, el dinero, la resistencia al cambio) y otros que, rozando el fanatismo, creen que la tecnología todo lo puede.

Yo prefiero mirar la raíz. La causa no es técnica, es ontológica.

El error de diseño: ¿Qué es el ser humano?

Al hablar de error ontológico, señalo una falla de visión estructural: quiénes diseñan la mayoría de los proyectos de IA (las grandes tech), se equivocaron de especie .

Han abordado al ser humano como si fuera una computadora. Pensaron que al dar instrucciones correctas (inputs), obtendrían los resultados esperados (outputs). Solo buscan eficiencia.

Esa es la causa real del fracaso. una tecnología diseñada para máquinas, insertada en un organismo vivo que siente, duda, crea y tiene un enorme potencial a desarrollar, va directo al conflicto. La falta de aceptación de la IA no es «miedo al futuro», es una reacción de defensa natural ante “un trasplante” que no reconoce el tejido.    

                   El problema no es lo artificial; es la falta de compatibilidad.

En la gestión de empresas común y corriente, dicen que «la gente se resiste al cambio». Esa es la falla que ellos ven. Pero, como decía Aristóteles, «no basta decir la verdad, conviene mostrar la causa de la falsedad».

La causa real es esta: la gente no se resiste a la innovación, se resiste a que la deshumanicen.

Cuando se siente valorada y acompañada, colabora con los procesos de cambio, transformación e innovación.

Innovar no es reemplazar, es integrar.

Muchos modelos fallan porque intentan «instalar» tecnología como quien mete un software en una máquina vieja. Se olvidan de que están tratando con seres humanos, con personas que tienen sueños, dudas y ganas de dejar un legado.

La propuesta de una Gestión Innovadora, articula la máquina con el desarrollo del ser. Trabaja para que la innovación sea como un órgano que el cuerpo acepta, no un pedazo de plástico que el organismo rechaza porque no lo reconoce.

El Líder: de «empujar» a «articular» con coraje.

El nuevo rol de quien lidera no es empujar tecnología a la fuerza. Es tener el coraje de asegurar la compatibilidad. Si el cambio trata a tu equipo como un objeto, tu proyecto está muerto antes de empezar. El éxito no está en el software, está en cuánto se contribuye a que ese humano se desarrolle mientras usa la herramienta.

Gestionar el cambio no es convencer a nadie de usar una app nueva. Es tener la visión para unir esa herramienta con la vida misma.

El equilibrio en medio del caos

En Clínica de Ideas, se crean espacios para gestionar ideas que respeten la vida. Si el cambio no te integra a vos, no es innovación; es solo obsolescencia programada, no ya de computadoras, sino de personas.

No se trata de aprender a usar IA. Se trata de rediseñar la gestión para que la IA esté al servicios de la gente, y no al revés. Si queremos que esto funcione, la receta no es técnica, es humana.

Es hora de dejar de atacar a las personas y empezar a potenciarlas. La IA es la oportunidad perfecta para revisar nuestras ideas, renovar la forma de gestionar y, finalmente, innovar integrando.

LinkedIn
LinkedIn
Share